Aquí apreciaras fragmentos de varios libros de notas que seguramente serán de tu interés para tu desarrollo personal.
REGLAS SENCILLAS PARA VENCER LAS ACTITUDES DE INSUFICIENCIA
1 Haga en su mente un retrato de
usted mismo triunfante. Mantenga ese retrato en su cabeza. No permita que
desaparezca. Nunca piense que es un fracasado
(usted no es un fracasado, puede estar seguro que no lo es). Nunca dude
de la realidad de que usted si va a triunfar. Dudar es muy peligroso, porque si
usted empieza hacerlo, la mente se encarga de aumentar los colores negros de
sus dudas. Imagínese a usted mismo
triunfando, aunque en el momento presente las cosas se presenten de mal cariz.
2 Siempre que algún pensamiento
negativo llegue a su mente, reemplácelo con otro pensamiento positivo.
3 No levante monumentos a los
obstáculos en su imaginación: o sea, estudie las dificultades que se presentan
y que se puedan presentar, pero no les conceda tanta importancia que las
agrande más de lo que son en realidad.
4 No crea que los demás valen más
que usted. Recuerde que la demás gente, a pesar de su apariencia de dominio,
está tan asustada como usted.
5 Varias veces cada día repita
estas palabras de la Biblia: “si Dios está nosotros, ¿quién podrá contra
nosotros?” (Rom. 8, 31). Dígalas ahora mismo, despacio.
6 Consulte con alguna persona
prudente y buena. Averigüe si será que por emociones amargas de la niñez, usted
adquirió un sentimiento de inferioridad que le está haciendo mal.
7 Practique Varias veces la
siguiente información bíblica, repitiéndola, ojalá en voz alta “todo lo puedo
en Cristo que me fortalece” (Fil.4,13). Esta mágica frase es el más poderoso
antídoto contra los pensamientos de inferioridad.
Quien se domina a si mismo, vale
más que quien domina una ciudad.
W.H. SHELDON y E. SÁLESMAN
LOS 21 CONSEJOS QUE HICIERON DE
UN SENCILLO OBRERO EL MÁS GRANDE EMPRESARIO DE SU PAÍS, Y DE UN FRACASADO EL
MÁS FAMOSO APOSTOL.
(tomado del celebre libro “El
mejor vendedor del mundo” por Og Mandino)
1º. Nunca se avergüence de emprender
algo, aunque fracase. Porque aquél que no ha fracasado nunca es porque no ha
intentado tampoco nada.
2º. El fracaso nunca será definitivo, si la
determinación de alcanzar el éxito es tan fuerte que no se acaba ni se
disminuye.
3º. Tiene usted que repartir
buena cantidad de lo que gana, entre personas menos afortunadas. Este ayuda a los pobres es el “secreto” más
poderoso que existe para obtener que el cielo envíe éxitos a sus empresas. Si falta esta condición, puede fallar todo
4º. La naturaleza no ha creado a nadie para el
fracaso. Nunca el resultado natural del esfuerzo puede ser la derrota. Así como
el cuerpo no ha sido creado para el dolor, y lo rechaza, así la vida no ha sido
hecha para el fracaso se soportan con paciencia, pero como algo pasajero que
tiene que terminar pronto, porque lo natural es la salud y el éxito. Para eso
si fuimos creados.
5º. Hay que practicar el arte de
la paciencia, porque en la naturaleza nada se hace apresuradamente. Dios es un
gran artista y los artistas obran despacio porque quieren hacer las cosas
bien. Dios va despacio en los éxitos que
nos está fabricando. Un olivo, el rey de los árboles dura 100 años para llegar
a ser un árbol perfecto. En cambio, para ser cebolla no se necesita más que
nueve semanas. Por ello usted aspira a ser olivo y no simple cebolla. El
apresuramiento es señal de debilidad. Acepte que todo suceda lentamente, pero
que resulte bien hecho.
6º. La principal diferencia entre
los que han fracasado y los que han tenido éxito son sus hábitos y costumbres. Los buenos hábitos son la clave para
conseguir el éxito.
Los malos hábitos son la puerta
abierta al fracaso. Así que hay una gran ley que tengo que obedecer si quiero
triunfar: me formare buenos hábitos, buena costumbres. Cuando era niño era esclavo de mis
instintos. Ahora ya mayor, seré esclavo de los hábitos, lo seré de los buenos
hábitos y no de los malos. Tengo que
desterrar de mi vida toda mala costumbre y dedicarme a adquirir buenas
costumbres. Estas serán el gran tesoro
para mi existencia. Tengo que adquirir la buena costumbre de leer cada día algo
provechoso. Ningún día sin leer algo que forme mi personalidad. Hasta que
adquiera la costumbre de leer. Un día
que me pase sin leer es ya un empobrecerme y nunca lograré recuperar ese día
perdido. Los pocos ratos que dedico a
mis lecturas de temas que formen mi personalidad serán un precio insignificante
comparado con el éxito y la felicidad que voy a conseguir con la buena
costumbre de leer. Si leo temas que
aumentan mi lectura caminaré erguido entre los hombres y no me reconocerán,
porque soy un nuevo hombre, con una nueva vida.
La conversación, del que cada día lee algo formativo siempre será más
atractiva y provechosa. Las lectura
buena es como la linterna que llega a la oscuridad de mi cabeza y hace huir
todas las alimañas de los malos pensamientos.
Y ninguna lectura será jamás tan
provechosa como la S. Biblia, porque allí es Dios mismo quien habla sabiamente
a mi inteligencia.
7º. Esta es el arma más poderosa para ganarme a los demás:
amarlos. Si no amo seré un simple mercachifle. Pero si amo a los otros, nadie
podrá defenderse de la enorme influencia de mi presencia. Podrán no aprobar mis
recomendaciones, pero si los amo ganaré sus corazones y ese es el gran secreto.
Amaré al sol porque me da calor y a la lluvia porque hace producir frutos a la
tierra. Cuando sienta la tentación de criticar me morderé la lengua, y cuando
sienta el deseo de elogiar lo proclamare a los 4 vientos. Amaré a los pobres
porque son hijos de nuestro mismo Padre que es Dios. Amaré a los duros y a los
agrios porque nadie tiene tanta
necesidad de ser amado como el que no es capaz de demostrar cariño. De
ahora en adelante no tengo tiempo para odiar ni para recordar ofensas. Sólo tengo
tiempo para amar y recordar cualidades de los otros. Si amo, influiré
enormemente e los demás. Si no amo seré solamente una lata que resuena. Me
amaré a mí mismo, porque soy mi primer
prójimo. Y como me amo mucho, tratare de alimentarme cada día en la oración,
con lecturas y meditación, para que mi espíritu sea cada vez más generoso. Y
pediré a Dios que aumente mi amor, porque éste es un don del cielo, que
solamente se concede a quien lo pida muchas veces.
8º. Si quiero tener éxito tengo
que: no cansarme de tratar de conseguirlo. Un toro bravo demuestra cuánto valor
según las veces que se atreva a cornear al rejoneador que lo pincha en su panza
con la lanza. Soy un león y no un
cobarde conejo. Los que quieran
salir corriendo que lo hagan y fracasen.
Pero yo cornearé en busca del éxito aunque me pinchen las derrotas y los
sufrimientos. Los premios se
encuentran al final de la competición y no al principio. La copa del vencedor se gana después de
mucho cansarse, sudar y sufrir. Si después de mil pasos sigo fracasando
daré un paso más, porque el éxito puede estar escondido ahí a la vuelta del
camino. Jamás sabré cuan cerca estoy del éxito si no doy
unos pasos más hasta la próxima curva del camino. Siempre daré un paso más. Si éste no es suficiente, daré otro y
otro. Un paso no cuesta mucho.
No me cansaré de buscar el éxito, porque para mí fue un hecho y tengo
que alcanzarlo.
Cada esfuerzo mío es como un
golpe de hacha al poderoso roble. Cada
golpe ni siquiera lo hace temblar, pero
entre todos unidos termina derrumbándolo.
Mi esfuerzo de hoy es una gotica de agua que cae sobre una montaña. Casi no se nota. Pero una y otra y otra… y se lleva la montaña.
Mi esfuerzo es la pequeña hormiga
que muerde al gran cuerpo del león caído.
Después de muchos viajes se habrá llevado -a pedacitos-
el león entero. Seré como el
esclavo que construye la gran pirámide o el obrero que pone ladrillos sobre
ladrillo y termina construyendo el
rascacielos. Yo sé que mis pequeños
intentos por triunfar terminarán echando a un lado cualquier obstáculo por
grande que sea, y construyendo el gran edificio de mis triunfos.
9º. Jamás aceptaré la derrota
como algo que no se puede superar.
Borraré de mi vocabulario palabras como <no puedo>,
<irrealizable>, <sin esperanza>, etc. Porque
son palabras de personas que no tienen fe ni en sí mismos ni en
Dios. Aunque a ratos tenga que pasar
por situaciones muy difíciles, miraré hacia adelante, hacia la meta, donde me
esperan los éxitos de mi padre Dios ha creado para mí. Y recordaré que donde termina el árido
desierto empezarán los campos verdes llenos de frutos y alegrías.
10º. Recordaré la ley de los
promedios:
¿Cuántas veces se triunfa si uno
está seguro de sí mismo y de la ayuda de Dios?
Si no se cansa de insistir y
trata de irse formando una personalidad simpática e ir adquiriendo las técnicas
que las experiencias y la ciencia le pueden enseñar para triunfar ¿Cuántas? ¡La
mayor parte de las veces! Por eso la ley de los promedios me echará para
adelante cada día. La insistencia
sistemática e inteligente es la clave del éxito.
11º. Soy el milagro más grande de la
naturaleza. Soy el resultado de
miles de años de progreso, por eso estoy mejor equipado para triunfar que los
emprendedores y sabios que precedieron.
Pero empleo sólo una décima parte de mi cerebro. Yo puedo triunfar muchísimo más si hago
trabajar un poco más mi inteligencia.
Por eso nunca me quedare tranquilo con los éxitos que he obtenido. Aún puedo obtener más triunfos, mejores y
mayores. No estoy de casualidad en
esta tierra. He sido creado por
Dios para que consiga triunfos que él ah preparado para mí. Por eso me dio tantas cualidades y me
hizo semejante a él. Y Dios puede y
quiere darnos muchísimos más de lo que nosotros nos atrevemos a pedirle.
12º. Procuraré constantemente
mejorar mis modales y mis atractivos, que son como el azúcar que atraen a los
demás. Sé que el impulso más grande
de las personas es el <ser importantes>
y que su mayor anhelo es el <ser apreciados> , y lo que satisfacen
honestamente esta <sed de corazón>
de los demás, ya los tendrán todos en la palma de la manos. Por eso pensaré en las buenas cualidades
de los demás, y seré caluroso en mis felicitaciones y abundante en mis elogios.
13º. Viviré este día como si fuera el último de mi
vida: Como obraría si este fuera el único tesoro que me quedara. No desperdiciare ni un momento de mi vida, ni en quejarme de
los males pasados, ni en criticar lo que
los otros hacen, ni en alabar lo bueno
que ya haya hecho. Olvidándome del
ayer, no me afanaré tampoco del mañana.
Solamente del hoy es el que me interesa. Las tareas del mañana no las puedo hacer
hoy, por eso las dejare para mañana, y hoy tengo las de hoy, y bien hechas. ¿Para
qué atormentarme con problemas que aún no han llegado y que quizá nunca
lleguen?.
Daré gracias a Dios, por esté día
presente que es mi gran tesoro. Quizá sea la última página de mi vida. Huiré de todo aquello que mata el tiempo: la
charlatanería inútil, las lecturas fofas que no forman, sino que llenan la
cabeza de noticias dañosas; el dedicarse a tonterías… viviré este día como si fuera el ultimo de
mi vida… y si lo es, caeré de rodillas
y daré gracias a Dios.
14º. Seré dueño de mis
emociones: nosotros somos como la
marea del mar, que sube y que baja.
Mis estados de ánimo subirán y bajarán. Eso no se me hace raro, porque en la
naturaleza todo cambia. Si por la noche
me persigue el llanto, por la mañana me visitará la alegría. Mi vida es como los asientos de una rueda
del parque: un rato baja a la tristeza y otro sube a la alegría. Pero si no domino mis emociones me llegará
el fracaso. No quiero demostrar ni
demasiada alegría ni demasiada tristeza.
Recordaré que una persona es
tanto más pequeña cuanto más pequeñas son las cosas que le hacen disgustarse y
andar triste.
15º. Cada mañana tengo que
hacerme este plan. Si me siento triste y
deprimido cantaré. Si me siento inferior
vestiré ropas nuevas. Si me siento
incompetente recordare éxitos del pasado.
Si me siento insignificante recordaré los grandes triunfos que Dios
puede proporcionar a los que en El confía.
Ni ojo vio ni oído oyó las
maravillas que Dios tiene preparadas para los que lo aman.
Si se apodera de mí la confianza
excesiva, recordaré mis fracasos.
Si me siento orgulloso, recordaré
un momento de debilidad.
Si soy dueño de mi mismo, seré
grande. Si controlo mis estados de
ánimo, y a triunfar. Recordaré que el
ánimo de los demás es cambiante. Por
eso no me desanimaré por una repulsa ni por dos. Hoy no aceptarán comprar un palacio por cien
mil pesos y mañana darán cien millones por una casita. El conocimiento de esté secreto será la
llave que abrirá las puertas de muchos éxitos.
16º. Sabré reír. Me reiré del mundo. El único animal que puede reír es el ser
humano. Cultivaré la buena costumbre de
reír.
La risa mejora mi digestión
La risa mejora mi vida.
Y aprenderé a reírme de mí mismo. No hay
que tomarse demasiado en serio porque llega uno a ser cómico. Si admiro a los demás, ya no me creeré
demasiado importante.
Si tomo la vida demasiado en
serio la lleno de amargura. La preocupación que este día me parece tan
seria ¿no parecerá insignificante dentro
de diez años? ¿Entonces por qué darle
tanta importancia? ¿Qué puede preocuparme hoy, antes de que se oculte el sol,
que con el correr de los siglos merezca la pena recordar?
Que mis sonrisas provoquen
también sonrisas de otros. Nadie necesita
tanto de una sonrisa como el que no tiene ninguna para dar. Y éste es un don que puedo regalar. Cada sonrisa puede ser pagada con oro, y cada palabra bondadosa, hablada desde el
corazón, puede ser principio de una provechosísima amistad.
Nunca permitiré que me vuelva tan
importante, tan sabio y tan reservado y poderoso, que no pueda sonreír a los
demás y reírme de mí mismo. En esto
tengo que ser niño si quiero ser bendecido por Dios y por las gentes.
17o. TRES PALABRAS APRENDERE A
REPETIR hasta que se me conviertan en una costumbre tan fuerte que aparezcan
inmediatamente cada vez el buen humor amenace con apartarse de mí: ESTO TAMBÍEN PASARA. Estas palabras repetidas en ocasiones de
disgusto y malestar traerán alegría y paz en mi corazón. Muchos ya experimentaron en la antigüedad. Cuando me sienta con deudas o escasez, diré:
<Esto también pasará>. Pasó el
que hizo las pirámides. Pasó el que hizo la guerra, y la guerra también pasó.. Y este problemita mío hoy ¿no va a pasar también?
¿Entonces por qué darle excesiva importancia?
También esto pasará.
18º. USARE LA GRAN ARMA QUE
POSEO: MI INTELIGENCIA. Dice la
biblia que cuando Dios creó al hombre lo
hizo <a su imagen y semejanza>. O sea:
totalmente parecido a Dios, no en su
cuerpo, que Dios no tiene cuerpo, sino en su espíritu: en su inteligencia y
voluntad. Así que poseo un gran tesoro:
una inteligencia muy parecida a la de Dios, el poderoso y admirable Sabio que
hizo todo lo que existe.
Pero la experiencia enseña que un
hombre ordinario sólo emplea la tercera parte de su inteligencia, y que la
mayor parte de los que mueren tienen todavía el setenta por ciento de su
cerebro sin entrenar. No cometeré ese
grave error
Una corriente de agua, encaminada
por la inteligencia del hombre se convierte en fuente de energía que alumbra
una ciudad. Un campo de barrizales,
tratado con la inteligencia humana se convierte en ladrillos que forman un
rascacielos. Mi vida dirigida por mi
inteligencia será la más formidable cadena de triunfos.
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19º. EL GRANO DE MAÍZ PUEDE TENER
DESTINOS DISTINTOS: o caer en tierra y convertirse en bella planta
y producir muchos granos más, o ir a la boca de un cerdo entre aguamasa y
desperdicios. Yo soy como el grano de maíz.
Y no permitiré que mi vida sea
alimento de cerdos. La quiero
ver multiplicada en frutos. Como
el grano mi vida tiene que caer en tierra: en la humillación y en la
fatiga. Será regada por los sudores de
mis esfuerzos. Y será abonado con mis
afanes y mis tristezas y mis fracasos, pero de esos sin sabores saldrá la
cosecha de mis triunfos. El grano que
cae en tierra y muere ese es el que da frutos. Estoy muriendo a mis comodidades, a mi
orgullo, a mis asperezas, a mi egoísmo y esto se convertirá en una cosecha de
grandes ideales realizados.
Lo que cada uno no cultiva, eso
cosechará. Quiero cultivar esfuerzos,
porque deseo cosechar luminosas realidades.
¿Cuál es el agua que riega y
fecunda los granos de mis esfuerzos? LA
META: LOS IDEALES QUE DESEO
CONSEGUIR. Nunca me preocuparé porque
mis metas sean demasiado elevadas, porque es preferible apuntarle a un águila y
darle a una golondrina que apuntarle a una golondrina y darle a la vaca del
vecino: <Hay que aspirar ser Papa, para llegar a ser sacristán>, decían los
antiguos. Y por algo lo dirían.
Si tropiezo al tratar de alcanzar
mis metas, no me desanimaré, porque
todos los que han llegado muy alto tropezaron por el camino. El único que no tiene peligro de tropezar
es el gusano porque se mueve arrastrándose. Pero no soy gusano que se arrastra, ni
gallina que no se atreve a levantar el vuelo.
El sol que calienta los granos de
ideales que quiero cultivar, será la lectura de los consejos escritos en este
libro. Los leeré muchas veces hasta
hacerlos míos, porque ese sol de buenas enseñanzas hará crecer de manera admirable
las plantas de mis éxitos que con tanto cariño me propongo cultivar.
El viento que trae polen
fecundante a las planta de mis ideales serán las palabras llenas de ánimo que
me diré a los demás muchas veces, <Tú puedes mucho mas> < Animo: no
todo está perdido>. <Adelante, que a la vuelta de la esquina puede estar
esperando el éxito>, etc, etc.
No cometeré nunca el terrible
crimen de creer que las grandes metas no se hicieron para mi y que los grandes
ideales son únicamente para otros.
Realizaré labores que un
fracasado no se atreverá a realizar. Y sin
embargo, nunca proclamaré mis éxitos. Que
me alaben los labios extraños, nunca mis
labios. Dejaré que la gente por sí
sola de los bienes que hago, y de las cualidades que el Señor me ha
concedido. Pero mis labios no lo
publicarán.
20º. TODO ES INÚTIL SI ME QUEDO SOLO CON PENSAMIENTOS Y PLANES Y NO PASO A LA ACCIÓN: Solamente la acción es la palanca que pone en movimiento la gran planta de energía que hay en mi personalidad. La acción es el combustible que lleva hacia el éxito. Por eso: procederé ahora mismo.
El temor detiene el éxito. Al temor se le vende con acción. Al tigre del terror lo haces huir con el conejito de la acción. Empezar a obrar y el temor se va alejando.
La luciérnaga sólo proyecta luz cuando va volando. Mi personalidad solamente podrá demostrar los valores que tiene si me dedico a obrar.
No dejaré las tareas de hoy ni la postergaré para mañana. Es mejor fracasar actuando que quedarse sin hacer nada y lo mismo.
PROCEDERÉ AHORA MISMO. PROCEDERÉ AHORA MISMO. PROCEDERÉ AHORA MISMO. Estas palabras repetidas se me tienen que convertir en una costumbre como la de respirar.
Cuando el fracasado exclame <dormiré una hora más>, yo me levantaré diciendo: PROCEDERÉ AHORA MISMO. Cuando el pusilánime esté pensando <Quizá no voy a tal cliente porque me recibirá mal> yo iré hacia dicho señor repitiéndome PROCEDERÉ AHORA MISMO. Cuando otro pase por frente a la puerta sin llamar porque teme que no lo atenderán, levantare mi mano para tocar la puerta y mientras tanto iré repitiendo PROCEDERÉ AHORA MISMO. Cuando desanimado oiga una voz traicionera que me grita: “Ya no luchemos más, que todo es inútil” levantare mi mano de vencedor y diré entusiasmado: PROCEDERÉ AHORA MISMO, y transitaré por los caminos por donde un fracasado no se atreve andar, trabajaré cuando un fracasado se dedicaría a descansar, y hablaré mientras un fracasado quedaría en silencio. Afirmaré: TODAVÍA ES POSIBLE, cuando un pesimista exclame. “Ya es demasiado tarde”.
MAÑANA que sea la palabra de los haraganes. Mi palabra es AHORA porque ese es mi tesoro. Cuando el león tiene hambre ataca. Yo tengo hambre de éxitos y quiero obrar para conseguirlos. Pero no desde mañana, sino desde AHORA MISMO.
Mi momento oportuno es el AHORA. Si dejo para más tarde el empezar la obra, Dios puede vender a otros los éxitos que tenía para mí. El mundo es de Dios, pero El se lo alquila a los valientes.
PROCEDERÉ AHORA MISMO, PROCEDERÉ AHORA MISMO, PROCEDERÉ AHORA MISMO.
El temor detiene el éxito. Al temor se le vende con acción. Al tigre del terror lo haces huir con el conejito de la acción. Empezar a obrar y el temor se va alejando.
La luciérnaga sólo proyecta luz cuando va volando. Mi personalidad solamente podrá demostrar los valores que tiene si me dedico a obrar.
No dejaré las tareas de hoy ni la postergaré para mañana. Es mejor fracasar actuando que quedarse sin hacer nada y lo mismo.
PROCEDERÉ AHORA MISMO. PROCEDERÉ AHORA MISMO. PROCEDERÉ AHORA MISMO. Estas palabras repetidas se me tienen que convertir en una costumbre como la de respirar.
Cuando el fracasado exclame <dormiré una hora más>, yo me levantaré diciendo: PROCEDERÉ AHORA MISMO. Cuando el pusilánime esté pensando <Quizá no voy a tal cliente porque me recibirá mal> yo iré hacia dicho señor repitiéndome PROCEDERÉ AHORA MISMO. Cuando otro pase por frente a la puerta sin llamar porque teme que no lo atenderán, levantare mi mano para tocar la puerta y mientras tanto iré repitiendo PROCEDERÉ AHORA MISMO. Cuando desanimado oiga una voz traicionera que me grita: “Ya no luchemos más, que todo es inútil” levantare mi mano de vencedor y diré entusiasmado: PROCEDERÉ AHORA MISMO, y transitaré por los caminos por donde un fracasado no se atreve andar, trabajaré cuando un fracasado se dedicaría a descansar, y hablaré mientras un fracasado quedaría en silencio. Afirmaré: TODAVÍA ES POSIBLE, cuando un pesimista exclame. “Ya es demasiado tarde”.
MAÑANA que sea la palabra de los haraganes. Mi palabra es AHORA porque ese es mi tesoro. Cuando el león tiene hambre ataca. Yo tengo hambre de éxitos y quiero obrar para conseguirlos. Pero no desde mañana, sino desde AHORA MISMO.
Mi momento oportuno es el AHORA. Si dejo para más tarde el empezar la obra, Dios puede vender a otros los éxitos que tenía para mí. El mundo es de Dios, pero El se lo alquila a los valientes.
PROCEDERÉ AHORA MISMO, PROCEDERÉ AHORA MISMO, PROCEDERÉ AHORA MISMO.
21º. En los momentos de angustia
y de desastres invocaré a mi Dios. La naturaleza
no habría puesto en cada uno de nosotros ese secreto instinto de clamar
pidiendo ayuda al cielo, si no hubiera un poder superior escuchando atentamente
y dispuesto para acudir prontamente en nuestro socorro.
Pero mis clamores no serán
solamente pidiendo ayudas materiales. También
estás las podemos pedir, si convienen al espíritu, pues tenemos la divina
promesa: “Todo lo que pidáis con fe lo conseguiréis”. Todo.
También lo material si no hace daño a nuestro espíritu.
Pero mi clamor principal será
pidiendo a Dios que me dirija, que me ilumine lo que debo hacer, decir, y
evitar.
Nunca oraré pidiendo cosas materiales
solamente. No es solo dinero, o
amor, buena salud o fama lo que
necesito. Es sobre todo el sublime Don
de la sabiduría. Lo que Salomón pidió a
Dios, y tanto agradó a la Divinidad: -pídeme
lo que quieras, le dijo el Señor. Y Salomón
respondió: DAME UNA GRAN SABIDURÍA PARA
QUE SEPA TRATAR BIEN A LOS DEMÁS. Y Dios
le respondió: <porque no me pediste ni oro ni plata, ni placeres, ni fama,
sino Sabiduría para guiarte bien en el trato con los demás, te voy a dar una
sabiduría como nunca nadie la ha tenido hasta hoy. Y además te regalaré todos los bienes
materiales que necesites, y muchos mas>.
Orare de esta manera:
Oh creador de todas las cosas:
voy hacia el éxito por un camino lleno de dificultades y un mundo lleno de
peligros. Necesito que tu mano me lleve
y tu voz me vaya guiando. Si tu eres mi
pastor, no temeré aunque tenga que atravesar valles oscuros, porque tu callado
protector me defenderá.
No te pido lujos, ni vanidades,
pero TE SUPLICO QUE YO ADQUIERA LA HABILIDAD QUE MI PROFESIÓN REQUIERE, para
que, sepa aprovechar hasta el máximo todas las oportunidades de triunfo que Tú
has puesto en mi camino.
Tú has enseñado al león y al águila
cómo aprovechar las oportunidades y no dejar escapar la presa. Tú has enseñado al zorro y al ratón como huir
de los peligros que podían llevarlos al desastre. ENSÉÑAME A NO DEJAR HUIR
NINGUNA OCASIÓN DE TENER ÉXITOS EN MIS LABORES. Pon en mis labios las palabras apropiadas,
agradables y eficaces que atraigan para mis empresas y labores los corazones de
los demás. Pon en mi inteligencia la
prudencia que me lleve a evitar todos aquellos pasos que me puedan llevar al
abismo y a las garras del fracaso.
Ayúdame a permanecer humilde y
valiente en los obstáculos y fracasos, pero no dejes nunca de recordarme los
grandes triunfos que tienes reservados para los que confían en tu Bondad y en
tu Poder.
ABRIRE MIS LABIOS PARA DECIR
PALABRAS QUE ANIMEN Y LLENEN DE ALEGRÍA, la vida de los demás, y ciérralos con
siete sellos cuando quieran proferir
insultos o maldiciones o trate de esparcir chismes o murmuraciones.
ENSEÑAME A PRACTICAR Y REPASAR LA
LEY DE LOS PROMEDIOS (o sea ¿Cuántas veces de diez he triunfado en tal o cual
cosa? ¿Cuántas veces de cada diez he fracasado en tal o cuál asunto?) Para que adquiera un corazón prudente y no
vea solo fracasos donde también eh cosechado muchos triunfos, ni me encapriche
a seguir por caminos y ocasiones que ya me han demostrado ser fatales.
FORTALECE MI VOLUNTAD PARA QUE
APRENDA A NO CANSARME NUNCA, y a no
pronunciar jamás la frase paralizadora que a tantos detuvo cuándo ya iban a
alcanzar el éxito: <es inútil insistir>.
Dáme la gracia de insistir e insistir como la madre que le pedía la
curación para su hija y al fin la obtuvo.
Como la gota de agua que cae día tras día sobre la roca y al fin la
logra atravesar.
LLÉNAME DE BUENAS COSTUMBRES y
haz que las costumbres malas que he adquirido se mueran pronto en mí. Sin embargo concédeme compasión para con
los demás porque dejar de ser malos y hacerse buenos es algo mil veces más
complicado de lo que me había imaginado.
Y en los momentos duros
recuérdame: ESTO TAMBIÉN PASARA.
Y hoy y siempre enséñame a
recordar tus innumerables bendiciones y favores. HAS QUE CADA DÍA HAGA YO UNA
LISTA DE LAS RAZONES QUE TENGO PARA SER FELIZ Y BENDECIRTE. Con eso ensancharás mi corazón y darás
nobleza a mi carácter y alegría a todo mi existir.
CONCÉDEME OH DIOS QUE YO LLEGUE A SER TODO AQUELLO QUE TIENES
PLANEADO QUE YO SEA. Que aquella
personalidad agradable y poderosa que en tu inteligencia has deseado que yo
llegue a poseer, logre yo muy pronto conseguir.
Amén.
Og. Mandino
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